No somos una franquicia. Recibimos el grano verde de pequeñas fincas éticas en Colombia, Etiopía y Brasil, y lo tostamos nosotros mismos aquí, en el obrador, de forma artesanal.
Esa máquina gigante que ves al entrar no es de decoración. Es el corazón de este lugar. Controlamos cada curva de temperatura para asegurarnos de que la taza que te tomas es exactamente como tiene que ser.
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